Análisis de la pasada Poule, potro a potro

Arguero: en su sitio. Volvió a mostrar en su 5ª salida consecutiva en Madrid por qué había logrado imponerse en cuatro de ellas. Esta vez no culminó, pero fue uno de los que sí pudo mantener la línea de su valor desplegado recientemente. Notable alto en su séptima salida a pista.

 

Dosnueveuno: me causó una grata impresión. No contaba entre los favoritos de la carrera y, sin embargo, demostró que su cercano paso por Francia le ha servido para hacerle madurar. Concluyó 5º, sí, pero le vendió muy cara la 4ª plaza a Malte Brun, ejemplar de Saf Saf del que se dijeron demasiados piropos antes de la carrera. Yo mismo me los creí.

 

Flanders Flame: a pesar de que su contundente victoria del domingo sorprendiese a propios y a extraños, dejó claro que el estado de forma es un gran punto a favor en este tipo de pruebas. Dos de sus tres últimas salidas ya habían terminado en éxito (incluido el prestigioso Premio Veil Picard de Madrid) y ya había demostrado que el terreno blando era totalmente de su gusto. En esta Poule viajó en el 4º lugar durante casi todo el recorrido, no le importó hacer metros de más (doble vencedor sobre 1.800 metros) estuvo siempre en carrera (siguiendo "de cerca" a los puestos de cabeza) y no dudó en irse a ganar cuando su monta se lo solicitó. Y es que su entendimiento con Ricardo Sousa, su jockey habitual, es total. Victoria con mayúsculas y caballo ilusionante sin techo definido.

 

Gael Legacy: marcó en punta el ritmo de la carrera, puso a todos los potros a galopar en serio desde el principio, y cedió en la curva definitiva para acabar relegado al penúltimo lugar, a una distancia infinita de la lucha.

 

Kuvasz: trató de repetir su exitosa estrategia del Handicap Opcional en la que llegó arrasando desde atrás, pero esta vez el caballo solo pudo adelantar al exhausto Gael Legacy, quien se dejó todo su aliento en el primer kilómetro de carrera. Se encontró por primera vez en competición un piso blando, y esa pudo ser una de las razones por las que este esperanzador ejemplar no mostró su bonito "rush" final. Hay que seguirle de cerca, porque este joven macho me parece que tiene algo especial. El día que se vuelva a encontrar al 100 %, volverá al dinero.

 

Mahon: venía de estar en el trío en sus anteriores 3 salidas a pista, pero aquí claramente le quedó larga la distancia. Jamás había competido por encima de 1.500 metros, y Madrid es muy exigente a ese respecto. En esta Poule galopó delante, intentó irse a la meta con el propio Flanders Flame, pero su pinchazo fue fulminante, acabando en un desapercibido 6º puesto. Pero ojo, parece un muy buen caballo.

 

Malte Brun: aunque se nos había vendido como una maravilla de la naturaleza, actualmente no lo es. Recibió tres latigazos del afamado Pasquier a 600 metros del espejo de llegada (cuando el potro aún no se había ni enderezado para afrontar los metros finales de la carrera) y nunca terminó de rematar con contundencia. Si bien hizo un amago de irse con más fe a buscar los puestos ganadores, a duras penas terminó de pasar -y por la mínima- a Dosnueveuno, un valor intermedio en esta dura prueba para los machos de tres años de edad. Tuvo que conformarse con la 4ª posición, viendo como tres caballos (hoy por hoy mejores que él) lo batían. Habrá que ver si el Listed que pensaba afrontar en Chantilly sigue en los planes de Christian Delcher y de los propietarios del ejemplar. Desde luego que de su primera experiencia en nuestro país no se llevó una lección demasiado constructiva.

 

Ombos: esperó paciente por el interior durante el recorrido (en la medida en que se lo permitió el serio ritmo impuesto en cabeza por Gael Legacy) y acabó encontrando un muy buen lugar por el carril 3 por el que mostrar su remate definitivo. Sin casi uso de la fusta, Borja Fayos -arreando enérgico- volvió a justificar su primer puesto en la actual estadística de jockeys de España. En cuanto al caballo, estamos ante un tres años lleno de alegrías que reportar a sus dueños. Dos salidas, dos meritorias colocaciones. Pronto pasará por ganadores, seguro.

 

Pephermo: aunque salió algo desconcentrado tras el golpe de cajones (intentando morder a Arguero en los primeros metros) y aunque su 7ª posición no pudo convencer a nadie en esta Poule, estamos ante un caballo que es mucho más de lo demostrado en esta pasada jornada.

Martínez completó un recorrido incómodo para el animal (haciendo metros de más por el exterior, y buscando al final un espacio inexistente por el interior) pero estamos ante un potro voluntarioso, luchador, con un origen más que ilusionante, y que en nueve salidas a pista ya ha conseguido algo con lo que otros se limitan a soñar: ganar más de 30.000 € en premios. Decir Martul-Imaz es decir peligro, y habrá que seguir muy atentos a su evolución.

 

Wedge: pocos contaron con él para cuajar algo significativo en esta exigente prueba, e hicieron bien. A este caballo tordo (cuyas mejores actuaciones de 2016 las había materializado en Dos Hermanas) le costó un mundo seguir el paso de la carrera, y terminó descolgado en último lugar seguro de que su futuro está más cerca de las carreras de handicap que de los grandes premios.

 

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 Foto: DC PRO

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